Pueblos, comunidades y organizaciones nos reunimos en la Asamblea Territorial Región Norte los días 16 y 17 de octubre. La transformación de este Estado desde la raíz, a partir de articulaciones amplias y diversas, es el punto central de nuestros debates.

Pensamos, proponemos y construimos colectivamente. Juntamos nuestros pensamientos, palabras y acciones.

Los ricos no dialogan, imponen sus proyectos sin consulta, diciendo que es desarrollo y beneficio para todos. Pero es un modelo de destrucción, muerte y violencia, como vemos en Santa María Cahabón, Carchá, Monte Olivo, El Estor, con los proyectos hidroeléctricos, la palma africana, el petróleo y las fincas.

Nuestra respuesta es pacífica, a través del diálogo de los pueblos, el fortalecimiento de la organización comunitaria y amplias articulaciones sociales.

Para avanzar hacia una sociedad justa, sin discriminación, machismo ni explotación, necesitamos la participación y las voces de todas y todos. No solo de unos cuantos. Tenemos que dialogar los de abajo y ponernos de acuerdo.

Basta ya de un Estado construido por las élites, a la medida de sus negocios e ideología. Es el tiempo de los pueblos.